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5-04-17. El Hospital Clínico implanta desfibriladores de última generación para pacientes con insuficiencia cardiaca

  • El desfibrilador implantable monitoriza el ritmo del corazón y cuando detecta un ritmo cardíaco anormal envía impulsos eléctricos para resincronizarlo
  • Los nuevos dispositivos reducen la tasa de fracaso en terapia de resincronización cardíaca y detectan de forma automática un entorno de resonancia magnética
 
Los servicios de cardiología del Hospital Clínico Universitario de Valencia ha implantado recientemente desfibriladores de última generación. Se trata de unos nuevos dispositivos de pequeño tamaño que se implantan en los pacientes y que se dedican a la terapia de resincronización cardíaca (TRC) para el tratamiento de aquellos pacientes con insuficiencia cardíaca. 
 
Esta nueva propuesta para resincronizar el corazón de los pacientes ofrece al personal de cardiología una solución integral e individualizada con un nuevo tipo de estimulación cardíaca que mejora la respuesta a la terapia y la mantiene a largo plazo. Se trata de una estimulación multipolo, más eficaz, que consiste en estimular de manera simultánea o secuencial en dos puntos óptimos del ventrículo izquierdo. 
 
Estos nuevos dispositivos permiten controlar mejor la terapia de resincronización en cada paciente de una forma más personalizada, de forma que se puede reducir la tasa de fracaso de la terapia convencional. Además, otra novedad y ventaja que incorporan estos nuevos desfibriladores es que son capaces de autoprogramarse en modo compatible y seguro en un entorno de resonancia magnética durante el tiempo preciso en el que el paciente se encuentra realizándose la prueba. 
 
La insuficiencia cardíaca 
 
La insuficiencia cardíaca aguda es la incapacidad del corazón para impulsar una cantidad de sangre suficiente par alas necesidades del organismo. Esta patología es un importante problema de salud pública en todo el mundo por su creciente incidencia. 
 
De hecho, se prevé que la prevalencia incremente en un 25% para el 2030, a raíz del envejecimiento de la población y el aumento de los factores de riesgo, lo que supone más de 145.000 casos por año en 2020 en toda España. Actualmente, cerca de 7.000 pacientes precisan un desfibrilador automático implantable.